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La red de alcantarillado de Málaga conduce el agua residual hasta un colector interceptor que corre paralelo al litoral y que la envía hacia las dos estaciones depuradoras de la ciudad, las EDAR Guadalhorce y Peñón del Cuervo, según la zona de la ciudad de que se trate. En cada uno de los tramos de este colector principal son necesarias estaciones de bombeo que impulsen estas aguas residuales hacia las depuradoras, ya que el colector está situado a una cota más baja que las EDAR.

Las veintiséis estaciones de bombeo de aguas residuales (EBAR) que operan en nuestra ciudad están distribuidas en dos sectores: catorce en la Zona Oeste, que impulsan las aguas residuales a la EDAR Guadalhorce, y doce en la Zona Este, que envían estas aguas a la EDAR Peñón del Cuervo.
Las obras de Mejora del Saneamiento de la Zona Este, actualmente en ejecución, incluyen la construcción de un nuevo colector que discurrirá desde el Puerto hasta el Arroyo Gálica, una nueva estación de bombeo y la remodelación de otras tres. Además, este nuevo colector permitirá la conexión de las dos redes existentes uniendo las zonas Este y Oeste, lo que supondrá el cierre del ciclo de la red de saneamiento de la ciudad. Esto hará posible adaptar los flujos de tratamiento de las aguas residuales a las dos estaciones depuradoras, desviando caudales de una a otra en función de las necesidades.
EMASA, dentro del proyecto de Mejora del Saneamiento de la Zona Oeste de Málaga, ha realizado diversas actuaciones para reducir el impacto ambiental de las estaciones de bombeo. Por un lado, se han cubierto la zona de llegada de aguas residuales y las rejas que protegen las bombas, y por otro lado, se han instalado sistemas de desodorización que filtran los malos olores producidos por el agua residual, devolviendo a la atmósfera el aire limpio. También, se ha dispuesto un sistema de inyección de oxígeno en las estaciones de bombeo, con el fin de reducir los olores de las aguas residuales que llegan a las depuradoras.
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